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En la jerga de El Salvador “cachada” significa que algo tiene un precio bajísimo. Es lo mismo que ganga, casi regalado. Probablemente provenga del anglisismo “catch” (to catch) que significa atrapar, coger, tomar, etc.

En el Centro de la ciudad de San Salvador es típico escuchar monumentales gritos o imparables repeticiones: “¡CACHADA!”, “cachada, cachada, cachada, cachada…!”. Son mujeres, en la mayoría de casos, que venden en las calles de la ciudad. Es mercancía que se consigue en el mercado negro, de dudosa procedencia, pero con una calidad y unos precios… ¡que para qué les cuento! Bueno, bonito y barato.

Y de esto viven una gran cantidad de mujeres en El Salvador: de la venta callejera. Un negocio precario, muy sacrificado, cansadísimo, duro y con el peligro —casi seguro ya— de ser robadas por cualquiera o de ser extorsionadas (recordemos que estamos hablando de El Salvador, uno de los países más violentos del mundo por las maras o pandillas)(¡y por el Estado salvadoreño sobre todo!).

La vida de estas mujeres es un círculo vicioso: cuando son niñas trabajar y trabajar, apenas estudiar; luego —casi siempre— sobreviene un embarazo. Ya sea por una nula educación sexual, abuso sexual, violación o por huir de un hogar disfunsional, casi siempre hay un embarazo de por medio. Muy jóvenes además. Por tanto, hay que seguir trabajando de lo que sea porque, como es de esperar, quedan solteras de inmediato. Y con un padre ausente además. Todo parece convertirse en una vida desesperada, golpeando un vidrio de una ventana, y sin salida.

Las mujeres de La Cachada Teatro vienen de esta cruda realidad salvadoreña. No esperaban nada más de la vida, solo la bondad de conseguir unas monedas de más para poder asegurar los frijolitos en la mesa.

Allá en El Salvador las conocimos. De hecho Pam les dio un taller cuando no llevaba ni siquiera un año de vivir en el país. Los años pasaron y, luego, quien se las vino a encontrar fue Egly Larreynaga… y mira… parece que fue ayer. Hoy por hoy, esas mujeres son casi irreconocibles de como las recordamos: empoderadas, con una sonrisa de oreja a oreja (aunque todavía estén trabajando en la calle, de lo que sea), radiantes y con lo más lindo que les notamos: un brillo de vida o de esperanza en la mirada.

Tuvieron un proceso creativo-sanador-teatral con Egly. Formaron La Cachada Teatro. Llevan dos obras: “Algún día” y “Si vos no hubieras nacido”. Y ahora tienen unos magníficos planes que te podrá contar mejor Egly, en el link que te pongo arriba de estas letras.

(Si no click aquí: Link para donar a La Cachada Teatro)

Como equipo del proyecto “No solo dulen los golpes” hemos apoyado ya esta iniciativa porque creemos en todo lo que son y significan estas mujeres. Probablemente vengan a España con su obra “Si vos no hubieras nacido”, que va sobre las maternidades de estas mujeres.

Te pedimos, por favor, que dones tu parte también con cualquier aporte que puedas.

Mil gracias!

Equipo del “No solo…”

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